Crónicas · Poema en fragmentos
Daniela, de 1 a 100
1
A veces, no sé cómo escribirte sin temblar un poco.
2
Como si cada palabra tuviera que pedir permiso para acercarse.
3
Te pienso sin intención de nombrarte toda, porque hay partes tuyas que ni tú visitas seguido.
4
Y, aun así, hay días donde pareciera que te leo cómo se lee una crónica: no por saber a dónde vas, sino por entender por dónde ya estuviste.
5
Te miro de lejos, como se mira una lámpara que titila en medio de la bruma.
6
Y entiendo que hay luz, pero también viento.
7
Hay tristeza, sí, pero no la tuya solamente.
8
La mía también, que se arrima a la tuya como si supiera el camino.
9
Has dicho que lloras sin razón, como una lluvia sorda en el cuarto de atrás.
10
Como si el cuerpo supiera cosas que la mente no explica.
11
Y yo te creo.
12
Porque he visto tu silencio llenarse de palabras que no salen.
13
He visto tus gestos pequeños cargar el mundo sin que nadie lo note.
14
He visto cómo te vas y cómo vuelves sin moverte.
15
A veces, es un parpadeo.
16
Otras, una frase a medias que no va.
17
Tienes ojos como ventanas que no abren nunca.
18
Pero no me molesta, aun así algo en tu forma de mirar se parece al refugio.
19
Tus manos tiemblan a veces cuando sostienes una taza, y todo, en ese momento, es un pequeño derrumbe que no se advierte.
20
No vine a arreglarte, vine a estar.
21
Y eso, a veces, es más difícil.
22
Tener las manos quietas cuando las ganas quieren sostener.
23
Tener la boca cerrada cuando el afecto grita.
24
Y, sin embargo, resistir.
25
Por respeto.
26
Por cuidado.
27
Porque cuando te abriste, un poco, fue como si el frío dejara pasar una hebra de sol.
28
Un hilo apenas, pero suficiente para calentar las manos.
29
No sé si sabes la fuerza que hay en ti cuando te rompes despacio.
30
Cuando no finges estar bien.
31
Cuando sostienes la taza con manos que tiemblan, y, aun así, bebes.
32
Eso también es belleza.
33
No la del montón.
34
La que habita en los márgenes de lo cotidiano.
35
En la grieta.
36
En el derrumbe.
37
Y tú, sin saberlo, enseñas.
38
Me has enseñado a quedarme quieto.
39
A respetar el ritmo de lo «no».
40
A callar.
41
A mirar.
42
A querer, sin ocupar.
43
Hay algo tuyo que me devuelve.
44
Como si al verte me viera más.
45
No mejor, solo más.
46
Como si el reflejo fuera más honesto cuando estás cerca.
47
No sé si tú sientes eso.
48
No sé si alguna vez lo has sentido con alguien.
49
Y no importa.
50
Porque no vine a pedir, vine a mostrar.
51
Esto.
52
Este pedazo de mí que se armó mirándote.
53
Este poema que no pide nada porque ya está completo.
54
Como la semilla que abre sola sin testigos.
55
Hay días en los que me pregunto qué te dirías a ti misma sí pudieras hablarte con ternura.
56
Yo a veces te la presto.
57
Mi ternura, quiero decir.
58
En silencio.
59
Como quien deja un abrigo en la puerta y se va.
60
No por desinterés, sino por deferencia.
61
Tú sabrás si lo necesitas.
62
Tú decidirás si lo tomas.
63
Eres libre.
64
Y el hallazgo me detiene.
65
Porque no eres un cuaderno que se ofrece a ser escrito.
66
Eres un libro lleno, con tachones, con dibujos en los márgenes, que aun así se guarda.
67
Tienes el pundonor de lo concluido.
68
Y me arde, en el buen sentido, el tacto.
69
No me interesa corregirte, solo pasar las hojas con cuidado.
70
No siempre entiendo todo.
71
Pero intento no olvidar nada.
72
A veces, una frase tuya se me queda todo el día.
73
O una pausa.
74
Una pausa tuya puede más que un discurso entero.
75
Porque tiene verdad.
76
Y yo valoro eso.
77
Más que la certeza.
78
Valoro la verdad cuando no necesita defenderse.
79
Y tú, cuando no te escondes, eres verdad.
80
Y cuando te escondes también. Contenida.
81
Y eso, no te lo digo para halagarte, te lo digo porque lo creo.
82
Porque lo he visto.
83
Porque me importa.
84
No este poema.
85
No esta noche.
86
Tú.
87
Lo que eres cuando te escondes.
88
Lo que sabes que no muestras.
89
Lo que compartes sin darte cuenta.
90
Lo que tocas sin estar.
91
Por eso escribo.
92
No para decirte algo que no sepas.
93
Sino para que tengas esto, si algún día lo olvidas.
94
Este poema es solo eso:
95
Un espejo para cuando sientas que algo falta.
96
Un recuerdo de que alguien te vio y se quedó quieto.
97
No para poseerte, ni para entenderte.
98
Solo para acompañarte desde el borde.
99
Desde el respeto.
100
Desde el cuidado.
A D. M. B.